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ONCE MINUTOSLa vida es pasión. 4月17日 A pequeños pasos12月19日 EscondidosLe conozco hace meses. Nos cruzamos en el trabajo, siempre conrrectos y profesionales, ni un gesto fuera de tono. Pero hay algo en su mirada que me des garra por dentro, y su aterciopelada voz... Siempre que le miro me está observando, o alza la vista de pronto, como si me intuyera. Nohay normas que prohíban relaciones entre empleados y desconozco su estado sentimental, sólo sé que le deseo y que estono me produce intranquilidad.
Hoy sábado, me toca guardia. Hace tiempo que no coincidimos en el mismo turno. Estoy sacando un café y le reconozco de espaldas. Se me eriza la piel y me vuelvo lentamente, impasible como sempre. Al menos aparentemente, porque un mar de sensaciones me invade y mis ojos emiten señales de socorro. Vuelvo a mi puesto intentando mantener la calma; pero mi pecho va a explotar. Noto su respiración en la nuca a pesar de sentarse al otro lado de la sala. Su mirada traspasa la mía de espaldas, puedo intuir su respiración entrecortada, huelo su deseo...
Llega la hora de mi descanso, él aún no ha salido; mi mente maquina un encuentro imposible: hay cámaras por toda la empresa... excepto en el cuarto de baño unisex y con pestillo. Me levanto, ralentizando mi paso por delante de su mesa. Una mirada, sólo una mirada, breve, furtiva, cómplice, que dura enésimas de segundo, y desaparezco. cuando estoy entrando en el baño, noto que alguien coge mi mano con extrema delicadeza, entar y cierra la puerta. Con pestillo.
Ni una palabra. Nos miramos pro primera vez, a solas. Latimos al compás. No ha retirado su mano de la mía, es cálida y suave. Como su voz, como sus ojos, como él. tenemos poco tiempo, pero estamos paralizados, observándonos. Mientras su mano sube por mi brazo, abarca con la otra mi cintura con deliberada lentitud. Trepa hacia el hombro y me acaricia la cara con suavidad, cierro los ojos. Roza mi cuello mientras acerca sus labios a los míos, tragamos saliba, y cuatro brazos inician una danza rítmica, pausada y sensual. Nuestros cuerpos están unidos, encajados, como una perfecta aleación de metales nobles. Todo esto ha pasado en un segundo.
Por fin, se abren nuestros labios, poco a poco, investigamos nuestras bocas con científica paciencia y ávida curiosidad a la vez. Qué acogedor, tanto como el resto de su cuerpo. Me resulta tan familiar como si fuese yo misma. Pero tenemos poco tiempo. Y poco espacio. No podemos hablar ni emitir sonidos; nada de gemidos, ni respiraciones profundas, ni golpes... cada uno a bsorve los sonidos no emitidos del otro, haciéndolos nuestros y aumentando un deseo, hasta ahora, contenido. Simultáneamente, una mano de cada uno se desliza, atrevida, bajo la ropa del otro mientras las otras se entrelazan y dibujan formas envolventes alrededor de nuestras siluetas. Nuestros labios no se pueen despegar y cuatro ojos verdes, entrecerrados, creen vivir un sueño.
Aunque parece imposible, hemos conseguido acomodarnos de pie, pecho contra pecho y pegados a la pared. Y entra en mí... shhh! ( si hubiera podido, habría sido un gemido casi sordo pero tan desgarrador como sensual). Así, entre deslizamientos de serpiente y susurros al oído, bailamos la danza iniciática de la pasión; al unísino, como si la hubiéramos ensayado una y mil veces juntos; con maestría, sin errores...
Se abren como platos nuestros ojos de gato, labio con labio ahogamos un grito de tarzán que no debemos decir en alto... ayyyyyyy
Y volveríamos a comenzar, si no fuera porque tenemos que sentarnos a trabajar de nuevo. El sale delante, con sigilo, no sin antes recomponer sus gestos; refresco mi cara frente al espejo para que desaparezcan los sofocos y añado violeta a mis labios, como siempre después del café. Regreso a mi puesto, evitando mirarle personalmente, pero intuyo una sonrisa en su cara de póker... ganando... 11月30日 SuSurRosSSSSAcércate, deja que susurre en tu oído que te he echado de menos, que no veía el momento de compartir contigo, bajo un manto de estrellas, miles de susurros guardados para tí. Déjame decirte que te esperaba desde hacía mucho tiempo, toda mi vida, que consigues hacerme reír y que mis ojos brillen de nuevo; que después de cada despedida ya deseo volver a hablar contigo, verte.
Calla, no digas nada aún, disfruta del momento... me buscaste en las estrellas y aquí estoy, junto a tí, compartiéndolas. Mi respiración se agita pero no menos que la tuya. Amor, pide un deseo, hay una estrella fugaz... -No es necesario, ya estás aquí. Y me besas, entre la nariz y la boca, con la humedad justa; un beso prometedor, iniciático, que marca el ritmo a los que vendrán a continuación. Esun beso pasional y delicado. Un beso. Un suspiro por cada km. que nos separaba. Y más besos, y más suspiros... los trajo el viento, con olor a violetas...
Tu mano en abanico acaricia mi espalda, tan sutil como una pluma; mientras te abrazo al cuello para no caer hacia atrás. Con tu otro brazo colocas mis piernas para acercarme mejor a tí, encajándonos perfetamente. En una noche especialmente estrellada, una hermosa luna llena nos hace un guiño y nos alumbra, dándonos permiso para amarnos. No hay absolutamente nadie, pero hablamos en susurros para no romper la magia.
Susurras en mi oído, y bajas deliberadamente lento a mi cuello, marcando con la punta de tu lengua el camino del deseo. Entre hombro y hombro, pellizcas suavemente mi boca y continúas susurrando a mi cuerpo; a la vez que mis manos hacen un camino paralelo, recorriendo alternativamente tu piel, guiadas por tus estremecimientos para tocar las teclas de una melodía perfecta a cuatro manos y dos pares de labios; así, componemos nuestra banda sonora, suave jazz de fondo para el que necesitamos más instrumentos y, a cámara lenta, caemos sobre la bella toalla que cubre la arena, sin apenas desenredar nuestras piernas.
Cuanta más prisa, más despacio. Deliberadamente ralentizamos una melodía recién compuesta para ponerle letra, y buscamos cada palabra mirándonos, besándonos, probando cómo suenan los susurros en cada tramo de piel; ensayamos las rimas buscando, en los lugares más recónditos, la música que mejor suena. Tus dedos de pianista tan ágiles como delicados, consiguen hacer vibrar todas m is notas, construyendo un pentagrama único, con acordes que ni yo misma conocía. Y yo, recorro tu pentagrama trepando por toda tu altura con lenta celeridad, usando las yemas de mis dedos para obtener tu mejor sonido, como si fueras una gran copa de cristal de bohemia.
Smooth Jazz, sutileza aderezada con pasión, manos expertas con nuevos instrumentos, y la luna como directora de esta orquesta consigue como resultado la más hermosa composición que escuchamos ambos jamás. Perfecta ejecución, sorprendente acústica, estética elegante e iluminación estelar. No se puede pedir más: -Que no termine nunca...
Exhaustos, descansamos cuerpo con cuerpo, no hay rincónque no haya sido susurrado, no hay nota que no haya sido interpretada, el firmamento ha sido nuestro público y aplaude, y brilla más aún, y la luna coge de nuevo su batuta...
toc, toc, toc... besos, susurros, amor!!!
11月26日 ILUSIONes EN VIOLETAFinalmente deduzco que todo ha sido un sueño. El sueño más real de toda mi vida... por lo visto, mi imaginación no tiene límites. Un sueño que ha dejado huella en mi piel, y así, me acaricio con la yema del índice como si fueras tú; algunas cosquillas se han quedado en mi cadera esperando a que vuelvas a pasar; mis labios aún tienen forma de beso: mi cuello, ladeado, dibuja un corazón casi perfecto, en el que sólo faltan tus caricias.
Me desperezo y acudo al ciber, necesito aclarar esto, necesito que me pellizquen. Y allí estás, en el espacio virtual. No te comento nada y hablamos como siempre. Al despedirnos me dices: nos vemos... muy pronto. Ojalá. Estoy en una nube, cómo he podido creerme mi propia fantasía... recordando lo que jamás sucedió voy caminando hacia la playa, quizás el frío en la cara y el rumor de las olas o tal vez el majestuoso mar me devuelva a la realidad.
Pero siento tu brazo engarzado con el mío, incluso miro a mi izquierda y... nada. Entrecierro los ojos y reconozco tu olor, tus pasos, tu risa...
Al llegar a casa encuentro la puerta sin vueltas de llave. Asustada, termino de abrir y veo... rosas blancas en la entrada. Y huelo... marisco en la cocina. Y escucho... jazz en el salón. Ya no siento la fría soledad de esta mañana, hay calor, hay color, se respira compañía. Sé que eres tú, quién podría conocer mis gustos? aunque no recuerdo haberte dado llaves de casa, por todas partes siento tu presencia: una foto de ambos en un viaje, tu chaqueta en el perchero, tu cartera en una leja del salón.
No estoy sola, no estoy loca, no ha sido un sueño... es todo cierto, anoche nos amamos, nos lo dimos todo como siempre, tu huella era tan real, mi cuerpo sigue anhelándote porque quiere más amor, más calor, más pasión.. Un ruido de muebles suena en mi habitación y me dirijo a ella. Y ahí estás, cambiando las sábanas para una nueva noche de amor. -La cena está preparada, amor... por qué me miras así?
11月21日 Mis manos, tu piel(Pincha aquí para escuchar la música del relato)
Violeta abre y se dispone a terminar de encender las velas mientras él sube en el ascensor. Le recibe en la puerta de casa, se besan y se dirigen al salón.
En la mesa, un menú degustación con delicattessen, especialidades culinarias que Violeta ha preparado con las mismas manos que más tarde le amarán. Son las primeras caricias, las del estómago, previas a la pasión. De postre fondue de chocolate y fruta fresca: explosión de placer en la boca, y un brindis con brut: "que las cosas buenas no nos impidan disfrutar de las mejores"...
Una mirada cómplice, una sonrisa medio pícara y Luis sobre la camilla. Esencia de lavanda en las manos de Violeta y un estremedimiento general. Una vez más, en cuanto se rozan se funden, es algo más que un masaje; es la simbiosis que les caracteriza. No va a ser un masaje técnico, es una relajación sensual, es el imperio de los sentidos; ella empatiza cada sensación que él recibe, como si fuese ella quien estuviese en la camilla.
Y se relajan, los dos. Y se enervan. Él se gira sobre sí mismo rodeando la cintura de ella, atrayéndola hasta conseguir que suba a la camilla junto a él. Entre besos y caricias la desprende de toda su ropa, y piel con piel, inician un masaje mutuo. Donde no llegan las manos, son sus labios los que acarician, o suspiernas que, entrelazadas, provocan el roce más sublime que jamás sintieron ambos.
Hasta el amanecer.
Luis no había prometido nada, pero aquella forma de recorrer la piel de Violeta
todavía la estremece por completo cuando lo recuerda. Y sus ojos continúan brillando...
11月19日 SYMbioSYSQuedaron por fin, después de algún tiempo de conversaciones telefónicas y cibernéticas. Una noche Luis llamó a Violeta, no quiero demorarlo más. En cierto modo, ambos se encontraban en una encrucijada sentimental.
De la forma más natural pero con ilusión, Luis y Violeta quedaron al fin una noche. Desde el minuto cero tuvieron un encuentro cálido, entrañable, natural... vamos, normal, como deberian serlo todos.
Rápidamente se pusieron al día mientras tomaban una copa. La sinceridad y el buen ambiente trajo una inevitable simibosis entre ellos. Una mano de él en la pirena de ella; una mano de ella en el antebrazo de él... su primer beso surgió así, como una muestra más de su química natural. Un primer beso que supuso un festival de sensaciones, que selló, sin palabras, el buen rollo de los dos.
Fue tímido, probando; fue largo, profundizando; fue mágico, investigándose. Sus ojos brillaban mientras escrutaban los del otro, para comprobar si ambos sentían lo mismo. No hubiese sido natural no terminar uno en brazos del otro. Entre risas, confidencias y abrazos, comenzaron a fundirse, a confundirse en un sólo cuerpo.
Ambos se confesaron que no lo esperaban, que no lo tenían preparado, que ni siquiera sus antecedentes presagiaban que todo fuera a ir tan bien, que se había superado incluso a la imaginación. Y era mutuo.
Violeta vibró, Luis vibró, el sofá, la cama, el nórdico rosa. Era como llegar a casa después de un largo viaje y por fin, descansar. Llegaron recuerdos, momentos duros y respeto, comprensión. Abrazos, sonrisas, caricias, sublime admiración.
Violeta nunca estuvo tan dentro de una mirada, y pocas miradas estuvieron tan dentro de sus ojos, de su alma. Luis la acariciaba con sus ojos, con las manos, con todo su ser.
Y volvieron a vibrar, multiplicando por infinito aquel inesperado placer. Encontraron mucha más agua en aquella fuente de la que fueron a buscar. Un líquido cristalino, como ellos, que sació su sed más íntima y refrescó sus cuerpos y sus corazones. Un precioso oro líquido que dejó un buen sabor de boca a ambos.
Luis no se hubiera ido nunca, Violeta no le hubiera dejado ir...
Se despidieron con ternura, sin saber qué decir para no romper la magia, la simbiosis. Se unieron en un abrazo eterno, y la puerta se abrió...
10月3日 Tres meses después... El Paraíso
Llevo días inquieta, me cuesta dormir, no sé si estoy soñando o imaginando porque no sé si estoy despierta o no. Todo el día. Todos los días.
No escucho al taxista, le sonrío mientras miro afuera, y recuerdo todo lo que hemos vivido desde aquel primer día, en septiembre, cuando nos conocimos…
Besos, caricias, largas conversaciones, intimidad, sensualidad… virtual. Nadie me hizo temblar como tú, sentir tan deseada y a la vez, tan necesaria.
Tus delicadas manos y tus suaves besos han formado parte de mí este tiempo; tu voz, mi inspiración. Mi propio deseo activado a través del tuyo. No sólo deseo hacer el amor contigo, necesito que me hagas el amor…
Bajo del taxi y me dirijo a la estación. Mis latidos se descontrolan, mis fluidos se multiplican y mi vista divide en sectores su atención. Ya lo veo: Vía 3 próxima llegada procedente de Madrid. Me coloco en un discreto segundo plano para ver antes de ser vista; mis latidos impiden oír la megafonía.
Todo me da vueltas aunque no me siento mareada; es el clímax antes del contacto, lo he recreado tantas veces… Miro mi reloj, no he visto llegar el tren, nadie entra ni sale… se ha ido todo el mundo? Y sobre todo, dónde estás tú?
Alguien toca mi espalda suavemente: “por favor…” me vuelvo de forma autómata dispuesta a dar alguna información, es habitual. Sí? “–No me vas a dar un beso?” Me erizo completamente, giro a cámara lenta mientras una mezcla desconocida de intenso placer y amor puro se apodera de mí al reconocer tu voz. Tan cerca de mí y esta vez sin auricular por medio.
Consigo enfocarte con dificultad, mis ojos se han quedado en blanco y el resto lo veo borroso, oscuro, excepto tu cara. Mi ángel, por fin te tengo cerca. La belleza de tu rostro es sólo superada por la profundidad de tu mirada. Y entonces, por fin, nos acercamos pausadamente, sin dejar de hurtarnos la mirada, sintiendo una cálida oleada de pasión.
Nuestros labios chocan y se paran, se produce una descarga eléctrica evidente. Entonces no abrazamos lentamente, con todo el cuerpo, con toda el alma, para acabar fusionándonos en una sola boca; y siento en ese instante que hacer el amor contigo no podrá superar ese momento.
Si tuvieras que marcharte en este momento me daría por satisfecha porque no concibo mayor placer que el que me acaba de proporcionar este beso.
Te pregunto para cuándo tienes la vuelta y enseñándome el billete con gesto triste, comentas que no lo has podido arreglar… “da igual -sonrío mientras lo rompo en dos y lo lanzo al aire -no te va a hacer falta”.
![]() Embelesados y llenos el uno del otro, nos disponemos a salir de la estación. Cojo tu bolsa y tú la maleta con una mano, con la otra coges la mía. Ni siquiera nos planteamos tomar algo allí, si pudiéramos hacerlo nos proyectaríamos directamente a mi casa.
Subimos a un taxi y no dejamos de mirarnos, me arden las pupilas, es un cosquilleo agradable e intenso que se repite en ti. Pregunto por tu viaje, y tus respuestas a todo son: pensaba en ti. Otra descarga eléctrica. Otro beso. Otra mirada. Al mirar al taxista observamos divertidos que sonríe como si estuviese viendo algo alucinante. Sinceridad…Hace rato que hemos llegado a casa.
Sin saber cómo, estoy abriendo ya la puerta. Me miro y te miro, para ver si aún estamos vestidos… no entiendo cómo hemos podido aguantar todo el trayecto. Cierro la puerta, hay velas encendidas y oportunamente, suena la canción que había calculado antes de ir a buscarte , dejando el cd sonando… no lo puedo creer, algo puede ir mejor?
Pues sí. Te desprendes de la maleta, de la bolsa, me quitas el bolso con cuidado mientras avanzamos por el pasillo, marcado a ambos lados por velitas, hasta mi dormitorio. Me coges la cara con las manos, me besas primero suavemente, después con ternura, y una tercera con pasión. Otra vez ese calor… no veo nada a mi alrededor, nos encendemos, besas mi cuello mientras hábilmente bajas la cremallera de mi vestido . Mientras cubres escote, hombros, brazos con tus labios, dejas caer los tirantes y me subes a tu altura, ya en ropa interior.
Estamos en mitad del pasillo, la música se siente más cerca y te diriges hacia ella ya sin camisa. Me apoyas contra la pared para acoplarnos mejor, cuando entramos a mi habitación sólo llevo puesto el tanga. Te sientas al borde de la cama, conmigo a horcajadas todavía… No se pueden contar los millones de besos que ya nos hemos regalado. Nuestros torsos, frente a frente no dejan pasar el aire. Un ágil movimiento de pantera y ya estás dentro de mí. Más que un trote es como navegar en una pequeña barquita y los remos son tus brazos… los míos se apoyan contra la pared, a la que hemos llegado centímetro a centímetro como dos gimnastas que saben que les van a dar el 10.
Como si lo hubiésemos ensayado, como si nuestros cuerpos se conociesen desde siempre, ejecutamos con sobresaliente perfección nuestro primer ejercicio juntos: un orgasmo simultáneo , con medalla de oro.
Seguimos abrazados, no queremos que se termine este momento, nos vamos dejando caer y yo me giro, quedando tú detrás de mí, sin dejar de cubrirme con tus besos, con tus brazos, con todo tu cuerpo. Nos acariciamos mutuamente, resoplando aún, descansando los cuerpos pero no los corazones.
La pasión consigue que vuelvas a entrar en mí, suavemente , como en un vals. Y bailamos de nuevo. Somos uno de nuevo. Abro los ojos y veo el guiño de la luna llena colándose por mi ventana, iluminándote como si fueras un ángel. Estaría horas mirándote, con esa cara de niño dormido, esa sonrisa de felicidad, rodeándome con tus brazos de hombre.
El sol releva a la luna con su manto de amor eterno sobre nosotros, su claridad abre nuestros ojos y nuestros labios. Y la historia se repite.
Cada beso es una melodía, cada vez diferente, somos los mismos pero hemos cambiado. Ahora somos uno. Y volvernos a amarnos, recorriendo los 2x2 m2 del cuadrilátero del amor sin dejar un solo hueco de la cama sin explorar, sin dejar un solo centímetro de piel sin acariciar, sin besar; ni un solo músculo se ha quedado quieto, ni un solo latido se ha perdido, ni un solo minuto se ha escapado, ni un solo suspiro ha volado…
7月17日 Aysssssssss6月12日 Deja que forme parte de
y es que...estuve allíaquicontigo
6月1日 Allí, aquí, conmigo.Discreta sombra de mí misma, de lo que parezco y no siempre se ve, de lo que fui
y se perdió en el camino... de sólo ida.
Él lo fue todo para mí.
Mi pasión, mis deseos ocultos y visibles, lo que produjo en mi regazo jamás nadie lo ha conseguido;
ni antes ni después, ni creo que nadie lo consiga.
Marie se convirtió en Violeta por y para él. Marie seguirá siendo Marie, pero Violeta sólo tine sentido... para él.
Nunca nadie ha provocado tal tsunami en mí.
Nadie ha puesto al límite cada poro de mi piel, cada centímetro de mi alma, de mi yo completo.
Gracias por existir, por haberme hecho conocer hasta dónde podía llegar en mí a través de tí.
Gracias por conseguir que mis manos acariciaran partes de mí, de tal manera,
que experimentase desconocidas olas de placer...
Contigo he vivido mi propio yo, he subido a lo más alto del placer infinito.
Tus manos, sin saberlo y sin estar en mí, han recorrido una anatomía ya experimentada, y han descubierto
otros lugares, otros efectos, otros resultados.
Los accidentes demográficos del dulce cuerpo de Marie se transformaron en el hoy status de Violeta,
y todo a causa de cómo me tocabas sin estar allí, aquí, conmigo.
Fuegos artificiales donde antes hubieron estrellas fugaces, ardor donde sólo encontré cosquillas;
deseo profundo, cuando antes eran sólo 'ganas'...
Estremecimiento hasta el lugar más recóndito; fuego vivo en vez de una simple llama.
Ardo, me quemo y no muero, quiero más... y nunca termina porque nunca llegas. El deseo me mantiene viva,
la imaginación vuela al país de las maravillas, la sensualidad cobra sentido cuando mis dedos
se dirigen -de tí- hacia mí misma, teledirigidos por la distancia salvadora...
Gracias, y siempre tuya, Violeta.
Besos, Marie. 5月24日 Sólo para tus ojos
Esa pasión y entrega de dentro a fuera, irrepetible, sólo de recordarlo llegaba fácilmente de 0 a 100 al infinito... ¿qué se perdió por el camino? las flores, las bruscas sacudidas en su interior, ese estado de somnolienta excitación ... Y ahora, recordándolo vuelve a latir con fuerza ese lugar que palpitaba tiempo atrás, tan fuerte sutilintenso que lo ha localizado por fin. Lo creía perdido... Lo creía congelado... Pero está ahí, oculto pero luchando por sobrevivir. Casi sepultado pero latenteardienteansioso por surgir de nuevo y ser vistogozadolibadodegustadoamadotocadodeseadobesadorecordado...
5月16日 De color Violeta2月5日 CASTIDAD10月9日 Trata de Cupido
Cita Cupido 8月14日 a ESconDIDaS d MiS DseOSProcuro no mirar demasiado allí donde se cuecen los deseos, donde me veo con todas mis ilusiones perdidas, no consumadas y vírgenes. él es una de mis ilusiones. Consumada, perdida y casi vírgen.
Escondido en el fondo del Cajón desastre, cubierto de fotos y cosas, donde no llega ni el polvo, y yo escondida en mi rincón, nos cogemos de la mano en ese sueño que todo lo hace realidad.
todo ello en una misma persona, en la misma caja de asignaturas pendientes.Encerrada en un cuento
anclada en aquel momento
devorada por su ausencia
Y su olor... sus mauullidos al clavar -suavemente- las uñas en la espalda y ser clavado, su aroma felino y su porte equino, mientras sube al séptimo cielo y su cara -de- melo al bajar de ello, no lloro por que haya terminado (ha terminado?) sonrío porque ha sucedido.
Y el café... ése que nos debemos,
el de la excusa,
el que -ahora-
preferimos no tomar el primer beso fue difícil, por no ahogarnos el último el más amargo. él... Entre copas y cafés, entre cafés y copas, las manos se me escapan por debajo de su ropa ...Y no puede dejar de
existir acabamos gritando el nombre del otro entre elegantes espasmos de sutil placer en mí
-alma, cuerpo, vida-
![]() Violeta,ávida dulce del más intenso deseo violento, triste
por no compartir más con él, feliz
por haberle vivido, probado compartido,
y por fin,
Violeta
como NUNCA como siempre.Buen verano
(no perdáis la ocasión)
Besos, Marie.5月10日 La Terminal Mientras Violeta iba en el tren, sin mirar apenas su libro,el corazón se le aceleraba y sutilmente, por debajo de su falda sentía su deseo latir como un caballo desbocado. Le extrañaba que no lo sintiera nadie más, el pecho daba saltos de lo fuerte que era su respiración, los flujos del amor destilaban continuamente entre su ropa interior y su butaca, tanta pasión la mareaba... contaba las horas para encontrarse con Diego en el Aeropuerto, comprobar si todo era fruto de la imaginación o el encuentro iba a ser tan ardiente como en sus conversaciones, como en sus conexiones...
Recordaba incesantemente su sensual voz al teléfono, sus mensajes insinuantes sin rallar jamás en lo vulgar, su boca -con gesto de querer besar- sus ojos, tan expresivos... toda su cara parecía querer besarla cuando se veían por la cam.
La última noche Violeta no pudo dormir, era más que una excitación, todos sus sentidos estaban alerta, parece una frase hecha pero muy pocos hombres consiguen ese efecto en Violeta, aunque Diego parece hecho para ella...
Conforme llega a la terminal su respiración se acelera de nuevo, tiene tanto deseo como miedo. Se coloca en la salida de viajeros, le ve abrir la puerta, y antes de situarse en un sitio libre de gente, él se dirige a ella y la besa suavemente. Se abrazan, se besan, no saben qué decir, sólo sus cuerpos y sus miradas se unen en un baile mágico y sensual del que no pueden escapar. Ni ellos ni todo el aeropuerto, que divertidos, contemplan la escena.
Azorados, se dirigen a coger un taxi para ir al hotel pero ésa... ésa es otra historia.
Dios! cómo se puede recordar algo que nunca ha sucedido? continuará.... 2月19日 Y ahora? La primera vez que le ví, me recordó a un lindo gatito. Mostrando su bello plumaje y tímido a la vez que brutalmente atractivo.Cerré los ojos y volví a mirarle, y entonces me pregunté por qué Dios me había puesto delante semejante especímen aquella noche tranquila. Por algo tenía que ser...
Teo es el tipo de hombre que -pensé- no me miraría dos veces, o al menos es lo que suele ocurrirme.
Sin embargo, me miraba como yo a él y establecimos un diálogo natural, ingenuo
![]() incluso, mirándonos y rozándonos sin ningún pudor y a la vez, sin malicia.
El morbo iba creciendo, no obstante.
Estamos entrando en zona roja -me dijo- y ahora? nos quedamos parados, y su amigo se lo llevó, dejándome totalmente huérfana.
La verdad, no entendía nada, nada, pero su alma se apoderó de mí y no podía pensar en otra cosa... al día siguiente localizó mi teléfono y me llamó. Antes de hora y media me estaba diciendo que se arrepintió, y no había pasado una hora cuando nos estábamos besando por primera vez.Y nos besamos, primero como niños, intentando canalizar toda la tensión sexual que había acumulada.
Conociéndonos.
Probando el sabor de nuestra miel.
Recorriendo con lengua y manos el universo que se ofrecía a nuestros pies...
![]() Como en una película en blanco y negro, casi sin hablar, a cámara lenta, sintiendo cada segundo;
haciendo de cada movimiento un lento ejercicio de placer,
que recorría cada neurona hasta llegar
a flor de piel, hasta ser una sola piel...
![]() húmeda seca caliente fría
suave dura ardiente paciente
ansiosa tranquila salvaje ingenua
en definitiva, una solal piel.
Y ahora?
12月17日 Vino y rosasPor fin, llegó el momento, día, hora. Los obstáculos habían desaparecido y la distancia, también.
Violeta andaba revuelta preparándolo todo. Pétalos de rosa en el pasillo, velas marcando el camino.
Ropa, la justa y el salón caldeado; con una botella de vino y dos copas de cristal de bohemia esperando... El dormitorio se calentaría después.
Ponía música cuando sonó el timbre de la calle. Abrió y prendió rápidamente las velas de camino al salón, había dejado la puerta principal entreabierta.
Él no sabía nada, sólo que se reencontraban después de numerosas dificultades, y que iban a poner las cartas sobre la mesa a ver qué pasaba.
Pero el destino ya les había echado las cartas y sólo les quedaba jugar si ambos deseaban. Jugar al juego de la vida, de la pasión, del amor, del deseo contenido tanto tiempo...
Tocó al timbre y se dio cuenta de que la puerta cedía. Empujó tímidamente y vio el pasillo forrado de pétalos de rosa y marcado con velas. Al fondo, el salón con la única luz del árbol navideño y algunas velas más.
Tragó saliva y cerró, apagándose la única luz.
Ni siquiera se atrevió a llamarla, sólo siguió el camino, embriagándose del olor y aumentando su curiosidad y morbo, por lo que iba a suceer a continuación. Llegó al salón y no vio anadie. De pronto, le quitaban el abrigo por la espalda. Se volvió y allí estaba la mujer que le había robado el sueño y le había hecho soñar despierto.
Se miraron intensamente, como siempre; ella sonrió y fue a colgar el abrigo lentamente, sin prisa alguna, el movimiento de sus piernas no era deliberadamente provocador, pero él se iba excitando a cada paso, precisamente por eso.
Sus piernas, ceñidas con unas medias que cubrían las rodillas y dejaban del muslo hacia arriba desnudos, no hacían sino señalar el punto del deseo: por dónde comenzar, por dónde destapar hasta separar todos los pétalos de aquella flor...
![]() Vovía por el pasillo -parado, sin aliento él- y su contoneo agitaba un mar de sacudidas a cada paso. Entre luces y sombras, su figura se dibujaba imponente para é: era su Venus, su diosa en aquel momento. Se acercó y con otra sonrisa, le ofreció una copa. SE sentaron mirándose fijamente, sonriendo tiernamente y sin pronunciar una palabra: no era necesario.
El primer beso de esa tarde fue infinitamente superior al primer beso de su historia, cuando se conocieron.
Éste era más que un beso, más que una promesa, un juramento.
Era una entrega total, una ofrenda, un soy tuyo-tuya para siempre... mientras durara ...
![]() Más que hacerlo, inventaron el amor. La prisa no existía y las caricias eran lentas, sutiles, apenas las yemas de los dedos rozando la piel del otro, haciendo saltar chispas, ternura, pasión, cariño y un deseo jamás antes conocido...
Firme, suave, de fuego, de seda...
Amor, ven, acércate... Se recostaron uno tras el otro, compartiendo pecho y espalda, cubriendo cada pliegue de su piel y solapando los latidos de sus corazones.
Y se amaron... hasta el amanecer.
(nota: las fotos originales, en breves días)
10月26日 Veinte Minutos
Y no por la cantidad de cosas que hicimos, sino por la ansiedad que provocaba el saber lo que podríamos haber hecho mientras la esperábamos.
Cuando llegó, él ya sabía que no estaríamos solos, la premura del tiempo anulaba comenzar algo que no podíamos terminar...
Sin embargo, para un beso no hacen falta más que unos segundos y cuando me di cuenta no sabía cómo romper el hielo. Mi nerviosismo crecía a pasos agigantados y no me esforzaba en disimularlo: por fin estaba con él, y el deseo era mutuo...
Su aparente tranquilidad no calmaba mi desasosiego, que al parecer le hacía bastante gracia.
Era mi casa, estábamos en mi terreno... pero yo no dominaba la situación.
Mientras ponía la mesa Nacho se acercó sigilosamente al salón, me observaba divertido, inquieta como una ardilla yo le miraba de reojo a la vez que me sentía incapaz de trazar un plan para tocarle.
A la vez que me acercaba a la puerta del salón, él se instaló en el quicio y en un rápido
movimiento, ocupó todo el hueco, desafiante. Capté la situación colocándome a un paso de él...
y me acerqué poniendo una mano en su torso, como un imán.
Nuestros ojos se abrieron y brillaban como estrellas...
es ese momento que nos hace vibrar y que nunca olvidamos pase lo que pase después:
el primer beso.
La puerta podía abrirse en cualquier momento, aunque no se habría visto nada: él me tapaba completamente. Temblaba como una niña pero alcé la cara como una mujer, hacia su cara, hacia su boca.
Por fin ambos labios se unieron. Con fuerza, con pasión.
Un primer contacto y después se abrieron para saborear las mieles del deseo contenido,
conociéndose, recorriendo cada milímetro con pericia,
como sabiendo qué buscaban en la otra boca...
![]() Y lo encontraron, fuera lo que fuera.
Se encontraron y, extasiados, aprovecharon los últimos segundos antes de que se abriese
la maldita puerta.
Breve, intenso beso que encerraba todo el deseo que guardaba para él.
Después de comer se durmió junto a mí en el sofá.
![]() Si hubiésemos estado solos habría perturbado su sueño
trepando por su cuerpo, lentamente, besando cada trozo,
hasta llegar al cuello, para despertarle dulcemente, besando después su dormida boca y así,
desatar la furia de la pasión.
![]() Pero no podíamos y eso multiplicaba el deseo,
imaginando cosas...
calculando cuándo podriamos, por fin, saciar nuestra sed.
Aún así y guardando las apariencias, coloqué un pie bajo su muslo, tanteando el objeto de mi deseo, y él reaccionó primero mirándome de soslayo, después con pequeños movimientos de sus pies.
Llevaba los talones descubiertos y le rocé con mi pie desnudo. Los gestos sutiles, lentos, calculados para no llamar la atención de la testigo silenciosa...
Nacho continuaba aparentemente imperturbable pero preguntándome si 'ella' no tenía que ir a ningún sitio. Pero no.
Poco antes de irse noté algo que mostró que su calma no era tal: había reacción y ante ella, desaliento por no poder navegar en el mar del deseo más primario...
Aún ahora me estremezco de pies a cabeza, recordando aquel beso
en la puerta de mi salón.
Se eriza cada parte de mi cuerpo, por fuera y por dentro.
La convulsión dura unos minutos hasta que me recupero.
Entonces, vuelvo a recordar y...
otra vez...
Violeta vive.10月19日 URGENTE: contacta conmigo Si me lees, contacta conmigo como sabes, es Urgente.Debes salvarme de esta agonía. Saber qué hacer con mis fantasías, con el deseo que yace en mí, en medio del desierto de la duda...Por aquí las cosas han cambiado, estoy a ciegas.
10月17日 Contacto con tactoSólo tenían una forma de ponerse en contacto... sí, como en las películas... ella podía dejarle mensajes y él verlos, o ponerse en contacto con ella.
Esto daba un toque de morbo y misterio, aunque también de angustia.
Sabe que la está viendo, deja huellas invisibles... ha estado aquí....
Ayer estuvo cerca, creyó ver su coche... no quería hacer guardia delante de él, pero NECESITABA VERLE, sólo verle, y a poder ser tocarle...
Dio un par de vueltas y al regresar el coche ya no estaba, no recordaba la matrícula, pero era ese modelo.
Ella necesita que él la salve de esa angustia, o de ese amor a ciegas, que no sabe si le conviene, pero que lo siente...
Pero no pueden comunicarse, al menos ella no puede...
Sólo allí, en aquel lugar que le dijo, donde deja escritas sus ilusiones y sus emociones.
![]() Sálvame, deja que te bese, que te quiera
o dime que te odie...
pero no me tengas así, sin saber a dónde dirigir
mis emociones, mis deseos, mis poemas pensando en tí.
Te daría todo lo que tengo, si pudiese.
No soy Penélope.
No sé si estaré en la estación cuando tú regreses, si lo haces...
Cada uno ha cogido su tren y mientras no viajamos allí estamos, mirando el panel de salidas...
y de entradas...
No soy Penélope.
No prometo esperarte hasta perder la cordura y no reconocerte:
no te haría ningún favor.
Tampoco te prometo darte lo que tengo para tí en un enlace entre tren y tren...
no, no me haría ningún favor.
Caminaré hasta el atardecer y cuando vea MI TREN subiré a él.
![]() Y si te encuentro...
entonces te amaré, me fundiré contigo como imaginé con nuestro beso,
dejaré que galopen todos los caballos contenidos,
que se erize la piel del todo,
que la fuente del deseo fluya libremente, lubricando todos los sentidos,
dejaré que las caricias se hagan carne y mis sueños realidad,
dejaré que me mires como siempre, sin huir de tus ojos
ni escabullirme en tu regazo, colorada...
Dejaré que me abraces como deseas, sin el agobio de que sale tu tren,
viajaremos libremente por nuestros cuerpos,
con el billete pagado hasta fin de trayecto...
hasta el final...
donde nos lleven nuestros pies, nuestras bocas, nuestros cuerpos,
donde nos lleven las emociones al besarnos,
al pegarnos como imanes y dejar que todo suceda,
como debe suceder.
Te dejaré... si te encuentro.
![]()
10月11日 salva MEY así es... sintió esa punzada en el pecho. Sintió el fuego en su mirada... y ya nada fue igual.
Se sintió viva, porque nadie puede morir lleno de emociones...
le veía en cada pestañeo, le notaba dentro de su cuerpo...
sin tocarla, afloró todas las sensaciones que le quedaban, y las que ni recordaba,
sus terminaciones andaban revoloteando alrededor de cada músculo, cada órgano, cada milímetro de su piel que deseaba ardientemente ser suya.
ïntimamente suya.
Sin prisa, pero definitivamente suya aunque fuera por un instante, una sola vez, pero una vez infinita en su memoria.
Una vez que nunca olvidaría.
Que no puede olvidar antes de que suceda...
SálvaMe de esta agonía, por favor, sálvaMe...
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